pautAS CLARAS.- Es necesario que se pueda desarrollar una imagen clara de cómo se verá tu futuro si alcanzas tus objetivos y metas. El grado de claridad sobre lo que quieres te dará una guía para enfocar tus acciones y tomar decisiones apropiadas y alineadas con tus objetivos, señalan los especialistas, que brindan las siguientes pautas para comenzar a planificar el futuro.

ARMAR UNA LISTA.- Escribe tus objetivos y metas, el hacerlo ayuda a que los mismos queden registrados en tu mente. Exprésalos en positivo: qué es lo quieres lograr, en lugar de que es lo que no quieres lograr. Si lo expresamos cómo algo que queremos evitar lo único que logramos es enfocarnos más en lo que no queremos lograr y esto lleva a que nuestras acciones estén más limitadas por el miedo.

rOLES BIEN ESTABLECIDOS.- Establecer objetivos y metas para cada rol que nos toque cumplir. Muchas veces en el trabajo mismo, inclusive, cumplimos varios roles (podemos vernos como Jefes, Colegas, y Colaboradores, o como referentes de distintos procesos o áreas de trabajo).

METAS MEDIBLES.- Una vez que estén bien definidos, y escritos, nuestros objetivos el paso siguiente es establecer las metas. Las metas deben ser medibles. Las debemos escribir de una manera que podamos verificar si se han cumplido o no. Si es posible es importante determinar plazos. Es importante que las metas sean alcanzables, medibles y realistas. Si el objetivo no es realista puede provocar frustración y parálisis.

LOS OBJETIVOS.- Considera las consecuencias, positivos y negativas de conseguir tus objetivos. Este ejercicio da la oportunidad de evaluar relaciones de causa y efecto. En la medida que dedicamos tiempo a la reflexión, análisis y evaluación, podemos tener comportamientos más enfocados, seguros y efectivos para lograr nuestras metas.

EL COMPROMISO.- Una vez que tenemos claras nuestros objetivos y metas, el siguiente paso para alcanzarlas es desarrollar un compromiso suficientemente importante como para que nos dé la energía que necesitamos para tomar acción. El compromiso a cambiar, a empezar a hacer cosas que no estamos haciendo, o a dejar de hacer cosas que no son tan efectivas, es el resultado de una decisión. Esa decisión debe estar apoyada en las razones que tenemos para alcanzar las metas. Debemos encontrar una razón suficientemente importante que nos motive a continuar adelante y llegar a buen puerto.

LA DISCIPLINA.- El compromiso se lleva a la práctica a través de la disciplina. La disciplina significa consistencia. Constancia en nuestras acciones con el objetivo de alcanzar nuestras metas. Una vez que tenemos claros los objetivos y una motivación suficientemente fuerte que nos empuje a tomar acción, es necesario tomar acción consistente.

PASAR A LA ACCIÓN.- Disciplina es acción. Implica trasladar nuestras ideas a comportamientos consistentes a través del tiempo. Implica la capacidad para seguir accionando aunque el nivel de motivación o entusiasmo haya disminuido. Puede haber momentos en que no haya ganas o interés en hacer lo que nos propusimos. Pero la disciplina implica no considerar esta opción. Una vez tomada la decisión, es necesario tomar acción en forma consistente y no encontrar excusas como ser: no tengo energía, el día está nublado, no tengo ganas, etc. Las excusas pueden sonar muy creíbles pero nosotros sabemos que son sólo razones que justifican la falta de disciplina.

PLANIFICAR.- Cuando no hay una obligación (hacia otra persona u organización), es más difícil tener disciplina puesto que no estamos respondiendo a otras personas, solamente a nosotros mismos. Para desarrollar una buena disciplina es necesario planificar por anticipado qué se va a hacer, cuándo, cómo y pensar en las estrategias necesarias para lidiar con los obstáculos. La capacidad para poder prevenir lo que nos puede llegar a detener para alcanzar la disciplina deseada es clave en el proceso.

creencias y certezas. -Nuestras creencias y certezas en nuestras capacidades tienen un rol fundamental. Nuestra mente y nuestro dialogo interno pueden ayudarnos en los pasos para alcanzar nuestros objetivos o ser nuestros peores enemigos.

nuestra voz interior. -Nuestro diálogo interno es el que nos ayudará a tomar las decisiones de lo que vamos a hacer o dejar de hacer para alcanzar nuestros objetivos. A veces nos decimos a nosotros mismos: "lo haré más tarde" y al final terminamos no haciéndolo. Nuestras creencias y pensamientos van a ayudarnos sólo si nos aseguramos de "controlar" los mensajes y conversaciones internas. Nuestra "voz interior" puede ser una guía muy poderosa pero necesitamos gestionarla, para que nos de fuerza y energía para mantener una actitud positiva pese a los obstáculos y factores externos que no están bajo nuestro control. Recuerda que como decía Henry Ford: "tanto si crees que puedes como si no, en ambos casos estas en lo cierto".